Una vez más, me doy cuenta que vivo en parábolas. Limpiando mi computadora, que está a punto de tronar de tanta cosa que tengo, me encontré con un texto que escribí en julio de 2004. Por el periodo, supongo que habla de mi incapacidad de sentirme segura en mi naciente relación con la lagartija. Y lo que leo me impacta por su vigencia, hoy 4 años y 2 meses después, éstas palabras me mueven, no más que nunca, tal vez como siempre...tristemente:
(mañana) Sola frente a un pedazo de papel, ella se ve y no se reconoce. Paralizada, intimidada. Jamás se había imaginado que una hoja en blanco pudiera ser tan inquietante. Piensa: “el vacío impone”. Toma aire y sin pensar más, pone la pluma sobre el papel y esta simplemente se desliza. Primero una letra, después palabras, la mano se mueve por decisión propia, quiere escribirle. La mente la quiere traicionar y la distrae pensando si la letra es muy fea o ilegible, pero reacciona y se deja llevar. Te quiero, es lo primero que viene a su cabeza, es el mensaje final que le quiere comunicar, pero no se atreve a plasmarlo tal cual. Busca palabras y frases ingeniosas que provoquen en él una palpitación inusual del corazón, después un ligero sonrojo y tal vez un poco de sudor y mucha inquietud que sólo pueda ser mitigada por el te quiero final. Ella sabe que hay mucho por escribir, por decir, a veces hasta por gritar, pero no sabe por dónde empezar. Ella sonríe, lo imagina mirándola. Pero una mirada dice tanto y tan poco a la vez, que la sonrisa se borra de su rostro. Quiere hablarle, pero ella sabe que nunca ha sido buena diciendo lo que siente. Te quiero vuelve a su mente, pero sabe que no es suficiente, sabe que él no está seguro y que eso no le bastará, pero ella está decidida a hacérselo entender. Ella lo quiere como ella sabe querer, ¿de qué otra manera podría hacerlo?
Ella se detiene y piensa de qué manera él necesita que lo quiera, no encuentra respuesta, ni siquiera se aventura a imaginar una. Es entonces cuando se da cuenta. Se levanta del banco, da una vuelta por la habitación, actualiza el día en el calendario, regresa a la carta, la lee, la dobla, la guarda en la chamarra de él y…
(noche) De regreso a su realidad, ella no entiende. Se siente un fantasma, ya no es más la protagonista de su historia, ahora ella misma es una espectadora. Se ve rodeada de personas que no la pueden tocar, y a las que tampoco ella puede tocar. Se siente sola. Siempre ha estado consciente de que ha estado sola, pero se consolaba imaginando que sólo era temporal, que por la tarde llegarían sus amigos, o se sentiría acompañada por sus conocidos. Pero ahora frente a tanta gente, ya no se puede mentir, está sola, presencialmente sola, evidentemente sola. Ella se reanima y busca argumentos para convencerse que su soledad es voluntaria, que es una etapa en la que ella decidió estar sin compañía y que en sus manos está poder tocar y ser tocada por los demás, cuando ella así lo decida. Piensa un minuto más, y lo decide, intenta tocar a la persona de al lado, pero no lo consigue, triste y derrotada vuelve a su habitación, dónde puede volver a engañarse y esconderse de la soledad haciéndola creer que tiene amigos por llegar.
¡Aouch!
07 septiembre 2008
Todos se van
Conocí a Wendy Guerra gracias a un suplemento cultural. La reseña de su obra, además de su admiración por Anaïs Nin, me dejó intrigada y no pasaron más de dos semanas antes de comprar un par de sus libros. Empecé con la novela "Todos se van", y una en vez en mis manos-o será ante mis ojos- no pude parar. Debo confesar que el lenguaje tan inocente y al mismo tiempo tan crudo, además de drenar mis lagrimales, me obligaron a aventar el libro un par de veces, presa de la indignación y del más profundo NO MAMES! Pero en unas horas había logrado terminar el libro, lo cual es muy raro en mí. Sigo sorprendida de la fuerza que la honestidad y la sencillez le da a las frases. Yo siempre he logrado esconderme entre la ambigüedad del lenguaje. Wendy me incomodó y desnudó con su franqueza.
No pretendo hacer una reseña del libro ni mucho menos, no soy quien para hacerlo. Quiero explorar lo que en el libro puedo encontrar de mí:
"Mi madre dice que un día ella se va a derrumbar como el muro(de Berlín), porque no tiene fuerzas para levantar otro, ella sin muros no sabe vivir, el muro es su barricada, en él se protege aunque lo odie, allí vive detrás de él." Creo que en esto momentos esta frase me viene como anillo al dedo. Voy a terapia para derrumbar todos los muros que he ido contruyendo a lo largo de mi vida para, según yo, protegerme. Hoy, no los quiero más, no creo necesitar protegerme más de esta forma, y me doy cuenta que más que resguardarme, me han aislado. Sin embargo no he logrado-o no he querido-ni siquiera hacer un hoyo pequeño, una que otra sacudida sin duda, pero no más. Y aún así me muero de miedo. ¿Qué haría yo sin mis muros?, ¿A dónde iría?, ¿Quiero ir a otro lado? ¿Sabría como andar en estas nuevas condiciones?
Benditos muros malditos, nos sentimos tan libres en el cerco que crean, que la libertad total parece un verdadero encierro. O sólo es miedo....
No pretendo hacer una reseña del libro ni mucho menos, no soy quien para hacerlo. Quiero explorar lo que en el libro puedo encontrar de mí:
"Mi madre dice que un día ella se va a derrumbar como el muro(de Berlín), porque no tiene fuerzas para levantar otro, ella sin muros no sabe vivir, el muro es su barricada, en él se protege aunque lo odie, allí vive detrás de él." Creo que en esto momentos esta frase me viene como anillo al dedo. Voy a terapia para derrumbar todos los muros que he ido contruyendo a lo largo de mi vida para, según yo, protegerme. Hoy, no los quiero más, no creo necesitar protegerme más de esta forma, y me doy cuenta que más que resguardarme, me han aislado. Sin embargo no he logrado-o no he querido-ni siquiera hacer un hoyo pequeño, una que otra sacudida sin duda, pero no más. Y aún así me muero de miedo. ¿Qué haría yo sin mis muros?, ¿A dónde iría?, ¿Quiero ir a otro lado? ¿Sabría como andar en estas nuevas condiciones?
Benditos muros malditos, nos sentimos tan libres en el cerco que crean, que la libertad total parece un verdadero encierro. O sólo es miedo....
04 septiembre 2008
a la deriva...
Pues no lo entiendo, no logro entender como cada día esto no mejora. Cada día me siento más triste, más a la deriva, más aislada. Miro a la gente a mi alrededor y todos parecen fluir, unos por ríos o mares más lindos que otros, unos con corrientes más adversas que los otros, pero todos fluyen, flotan, se mueven. Yo sigo aquí. Aquí mismo. En el no pasa nada,no me importa nada, no necesito nada, en la nada. Sigo ahogandome en tristezas y enojos. A veces pataleo y manoteo. Otras veces sólo miro la superficie con añoranza. Hoy, no logro ver ni mi cuerpo, mucho menos algún tipo de costa y no me atrevo a imaginar que lo que pudieran estar percibiendo mis ojos es algún tipo de fondo.
Sé que estar así no es lo que quiero, pero ¿cómo más puedo estar? Sigo creyendo que tengo que fluir hasta estar en donde, como y con quien quiero estar, pero no ha sido así. Nadar forzadamente hasta este tipo de escenarios me parece poco natural o espontáneo (yo escribiendo de espontaneidad?ja!). Entonces, si mi naturaleza me ha traido aquí, según lo que he podido fluir, ¿eso quiere decir que estoy donde debo/quiero/puedo estar?
Sé que estar así no es lo que quiero, pero ¿cómo más puedo estar? Sigo creyendo que tengo que fluir hasta estar en donde, como y con quien quiero estar, pero no ha sido así. Nadar forzadamente hasta este tipo de escenarios me parece poco natural o espontáneo (yo escribiendo de espontaneidad?ja!). Entonces, si mi naturaleza me ha traido aquí, según lo que he podido fluir, ¿eso quiere decir que estoy donde debo/quiero/puedo estar?
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